Este Gobierno es un despelote. Natalia Ducó no es la primera baja por un cuestionamiento reprochable: antes hubo una ministra que utilizó su cargo para solicitar información sobre un caso personal. Ya sabemos cómo terminó. El cuadro es aún más preocupante: 33 seremis han dejado sus cargos por situaciones que van desde investigaciones por droga o acusaciones de violación, hasta no cumplir los requisitos para ejercer el cargo. Incluso hemos tenido nombramientos que duraron apenas 24 horas. Es decir, ni siquiera se revisaron adecuadamente los antecedentes de las personas que estaban siendo nombradas. A menos de seis meses de asumir, este Gobierno acumula 42 salidas: 3 ministras, 6 subsecretarios y 33 seremis. Y mientras tanto, vemos ministros que salen públicamente a decir que no saben qué está haciendo el otro ministerio, incluido el propio ministro vocero. Esto ya no puede explicarse como casos aislados: corresponde hablar, con preocupación, del nivel de improvisación de este Gobierno. El periodo de instalación debió haber terminado hace meses. A estas alturas, el Gobierno debería estar gobernando y no seguir resolviendo quiénes pueden ocupar los cargos que ellos mismos nombraron.
